¿¿Alguna vez se han quedado sin auto??, para los que estamos mal acostumbrados a vivir con el automóvil pegado esto es casi símbolo de suicidio, es similar a no tener celular, nos sentimos fuera del mundo, medio inútiles, desconectados, ¿¿porque??, porque no sabemos utilizar los medios de transporte públicos, bueno los únicos que son compatibles con nosotros son los taxis, pero resulta un golpe a la economía viajar en ellos a diario, ya que no es lo mismo ponerle 500 pesos de gasolina al auto para toda la semana e ir a donde queramos, que pagar 500 pesos de taxis que equivalen aproximadamente a 10 viajes únicamente, de tal forma que la otra opción es tomar lo que popularmente llamamos el micro o la combi, pero esto aunque parezca fácil no lo es, para empezar uno tiene que tomar clases de equilibrio en el circo Ataide para poder abordar uno de estos vehículos, además ser muy amigo de un buen quiropráctico para que nos haga un descuento al momento de reparar los daños en el coxis y la columna causados por los topes, baches, malos manejos de los conductores, y la falta de amortiguadores de las unidades, además temo decirles que si miden mas de 160 centímetros de altura es un suplicio sentarse en esos asientos, ya que el espacio entre ellos es tan pequeño que las rodillas terminan cerca de los oídos o golpeándose una y otra vez con el respaldo del asiento de enfrente, eso si, al bajarte supongo tu elasticidad será mucho mejor que la de calles atrás.
Admito que un viaje en transporte público también tiene mucho de pintoresco, desde el compartir el asiento con un señor que va durmiendo y que no se ha percatado que lleva 3 vueltas en la combi, hasta escuchar la plática de las señoras de la banca de al lado, que discuten del precio de la leche y el huevo, critican al marido de la vecina o chismorrean de los hijos de la comadre, y no todo termina allí, tan solo ver las unidades ya es como estar dentro del museo del graffiti (si es que existe alguno), símbolos de miles de colores que nadie entiende, me atrevería a pensar que ni siquiera el que los dibujó, pero estos símbolos no solo están en las paredes de la unidad, sino también en las bancas, en los respaldos y hasta en el techo, sugiero que antes de sentarse verifiquen que la pintura no esté fresca, sino se llevarán algo mas el dolor de pompas al bajar de la unidad, además ahora ya hay unidades que cuenta con un sistema de seguridad máxima, y no se imaginen que están equipadas con cámaras o agentes de la AFI, es solo que ahora tienen vidrios blindados a la antigua, con rejillas o maya ciclónica de pequeñas dimensiones, si me preguntan cual es el fin de esto, podría decir que quizás es para la seguridad del pasajero en caso de un accidente, para que los vidrios no caigan directamente sobre su cara, pero siendo mas realistas lo mas probable es que sea para que cuando la unidad esté parada nadie se pueda meter por alguna ventana y se la roben, pero reconozco que viajar en una de estas unidades es una experiencia similar a la que sienten los extras de las películas de Alcatraz, es como sentirse medio carne de presidio y carne de establo, en resumen, medio reo y medio buey, además sugiero que al momento de bajar, lo hagan con mayor precaución que al subir, pero sin dejar a un lado la rapidez, ya que los conductores suelen tener mas prisa de la que los pasajeros llevan, y se olvidan de verificar al momento de arrancar si los pies del pasajero ya se encuentran fuera de la unidad. Si esto aun les parece poco debo mencionar que nunca falta el vendedor que llegará a ofrece el último hit del momento en formato mp3, o el típico sordomudo que vende libretitas, calendarios o plumas y que les regalará un gracias al finalizar su compra.
No cabe duda, en el transporte público puedes sentir todo tipo de emociones, un poco de dolor, un poco de angustia, un poco de desesperación, un poco de nervios, un mucho de adrenalina y un poco de enojo, y todas por módicos 5 pesos, quien podría decirlo, es como practicar deportes extremos pero sin equipo de protección.
Viajar en transporte público no es la mejor de las experiencias, uno termina perfumado de olores desconocidos, las manos quedan llenas de polvo, suciedad y bacterias, y el cuerpo medio adolorido del traqueteo entre enfrenones y topes volados, no obstante es una forma económica de viajar, con pocos pesos puedes recorrer toda la 11 poniente, todo el boulevard Atlixco y parte del boulevard Norte, toda la 14 sur, etc. en resumen puede visitar la mitad de la ciudad de Puebla, una hermosa ciudad decorada con una arquitectura exquisita, y llena de rincones donde puedes deleitarse con un buen café de olla, unas chalupas, molotes, tostadas, tacos, tamales, atoles, etc., esta ciudad llena de iglesias y campanas, de dulces típicos y adoquines.
viernes, 28 de agosto de 2009
miércoles, 26 de agosto de 2009
La Mona
Hace algunos días fui a un concurrido evento nocturno lleno de chavitos y chavitas de la ilustre sociedad poblana, me llevé algunas sorpresas, la primera y evidente es que vivimos en una sociedad en la que el alcohol no forma parte de la vitrina lejana e inaccesible de posibilidades para los adolecentes y pubertos, sino que es parte de sus vidas, los chicos y chicas ahora se emborrachan con la tranquilidad que lo haría la hermana de la guayaba y la tostada, y además lo presumen, como si el estado de ebriedad no fuera un estado físico, sino parte de la geografía del país, y con esto no condeno a los morritos que toman bebidas alcohólicas, sino que para mi fue un choque en el tiempo, fue el encontrón con una nueva generación. He de confesar, sin mucho orgullo, que hacia algunos años que no entraba a un antro (fui vecina de Gargamel por un tiempo), y me resultó sorpresivo encontrar a niñas y niños bien, pero bien jarras a las 11 de la noche, lo cual me hace suponer que para la una de la mañana ya habían conversado con el dios de porcelana, espectáculo al cual agradezco no haber sido invitada. Se que en mis tiempos las cosas no eran tan diferentes, coqueterías, fajes, besos, baile, cigarros, autos, antros de moda, etc., pero si admito que el acceso al alcohol era un poco mas difícil, no estaba tan a la mano, quizá era una mezcla de tenerle miedo a nuestros padres y el miedo a las consecuencias propias del alcohol, las cuales empezaban desde el ridículo hasta la cirrosis. Los tiempos cambian, y eso no los hace malos o buenos en computación a lo que vivimos los de generaciones pasadas, simplemente son distintos, y ya que nosotros los ancianos tenemos la oportunidad de comparar, siendo objetiva, ojalá y todas esas libertades que los adolecentes y pubes se han ganado o que simplemente el tiempo y los cambios les han otorgado, se sumen a información y orientación adecuada, para que la sepan aprovechar, vivir y disfrutar, y no terminen tirándola a un bote de basura entre vomito, accidentes automovilísticos y sexo sin protección.
La segunda cosa que me sorprendió, fue que ahora en los antros la moda es vestirse, simplemente vestirse, ya no importa si te queda o no lo que traes puesto, si te ves bien o no, lo importante es vestirte, y que me disculpen todos los asistentes, pero de otra forma no lo entiendo como pudieron salir asì de sus casas, no creo que las chicas digan: voy a ir de antro, me voy a poner algo con lo que no veo bien, o que lo chicos piensen, muy bien, me veo genial con mi estilo de chilapastroso; si bien encontré gente bien vestida, la mayoría de la concurrencia se vistió con los ojos de la seguridad absoluta, chicas con vestidos tipo blusones que las hacían ver gordas o mas chaparritas, shorts con blusas inadecuadas, blusas con cinturones equivocados, jeans con playeras para lavar el auto, tenis para cortar el pasto, etc., se que el aspecto físico es muy importante para mucha gente, es mas me atrevería a decir que miente el que diga que a él el físico no le importa, a todos nos importa, la apariencia es nuestra carta de presentación, desde que vas a una fiesta o al antro, hasta cuando vas a una entrevista de trabajo, eso siempre cuenta, y todos tenemos ojos y somos capaces de hacer juicios y criticas sobre lo que observamos, podrìa asegurar que casi un 90% de la población alguna vez en su vida ha criticado a alguien, lo irónico es que somos incapaces de criticarnos nosotros, de ver con los ojos de la objetividad nuestro reflejo en el espejo, y creanme que la demostración fue ese evento, no todos somos Tim Gunn, pero un poco de objetividad ayuda, desgraciadamente la ceguera empieza dentro de nosotros, nos compramos el aparador completo creyendo que al vestirlo nos veremos tan bien como ese muñeco inerte que mide 50 centímetros de cintura y 180 de altura, pero la realidad es que no es así, y todo esto es no es mas que la introducciòn para una simple recomendación, cuando se vistan para ir a algún lugar (sea el que sea), mirence con los ojos que mirarían a los otros, critíquense, pero hagan lo sin miedo, no habrá nadie allí que los escuche, y si el resultado de la critica es, que bien me veo, salgan y diviertanse, pero si el resultado es diferente, tomense 15 minutos mas y cambien se su atuendo, recuerden que el como se ve uno, refleja como se siente uno, y mientras mejor nos sintamos mas atractivos somos, tanto para nuestros amigos y amigas, como para nuestra pareja, a quien no le gusta estar con gente que se ve bien, que se siente bien, que es segura, y al menos yo no conozco a algún pandrocito que me inspire seguridad o que refleje bienestar. Querer lucir bien no es un pecado, criticar si lo es, pero nadie puede negar que tiene algo de divertido.
La segunda cosa que me sorprendió, fue que ahora en los antros la moda es vestirse, simplemente vestirse, ya no importa si te queda o no lo que traes puesto, si te ves bien o no, lo importante es vestirte, y que me disculpen todos los asistentes, pero de otra forma no lo entiendo como pudieron salir asì de sus casas, no creo que las chicas digan: voy a ir de antro, me voy a poner algo con lo que no veo bien, o que lo chicos piensen, muy bien, me veo genial con mi estilo de chilapastroso; si bien encontré gente bien vestida, la mayoría de la concurrencia se vistió con los ojos de la seguridad absoluta, chicas con vestidos tipo blusones que las hacían ver gordas o mas chaparritas, shorts con blusas inadecuadas, blusas con cinturones equivocados, jeans con playeras para lavar el auto, tenis para cortar el pasto, etc., se que el aspecto físico es muy importante para mucha gente, es mas me atrevería a decir que miente el que diga que a él el físico no le importa, a todos nos importa, la apariencia es nuestra carta de presentación, desde que vas a una fiesta o al antro, hasta cuando vas a una entrevista de trabajo, eso siempre cuenta, y todos tenemos ojos y somos capaces de hacer juicios y criticas sobre lo que observamos, podrìa asegurar que casi un 90% de la población alguna vez en su vida ha criticado a alguien, lo irónico es que somos incapaces de criticarnos nosotros, de ver con los ojos de la objetividad nuestro reflejo en el espejo, y creanme que la demostración fue ese evento, no todos somos Tim Gunn, pero un poco de objetividad ayuda, desgraciadamente la ceguera empieza dentro de nosotros, nos compramos el aparador completo creyendo que al vestirlo nos veremos tan bien como ese muñeco inerte que mide 50 centímetros de cintura y 180 de altura, pero la realidad es que no es así, y todo esto es no es mas que la introducciòn para una simple recomendación, cuando se vistan para ir a algún lugar (sea el que sea), mirence con los ojos que mirarían a los otros, critíquense, pero hagan lo sin miedo, no habrá nadie allí que los escuche, y si el resultado de la critica es, que bien me veo, salgan y diviertanse, pero si el resultado es diferente, tomense 15 minutos mas y cambien se su atuendo, recuerden que el como se ve uno, refleja como se siente uno, y mientras mejor nos sintamos mas atractivos somos, tanto para nuestros amigos y amigas, como para nuestra pareja, a quien no le gusta estar con gente que se ve bien, que se siente bien, que es segura, y al menos yo no conozco a algún pandrocito que me inspire seguridad o que refleje bienestar. Querer lucir bien no es un pecado, criticar si lo es, pero nadie puede negar que tiene algo de divertido.
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