viernes, 28 de agosto de 2009

TOUR

¿¿Alguna vez se han quedado sin auto??, para los que estamos mal acostumbrados a vivir con el automóvil pegado esto es casi símbolo de suicidio, es similar a no tener celular, nos sentimos fuera del mundo, medio inútiles, desconectados, ¿¿porque??, porque no sabemos utilizar los medios de transporte públicos, bueno los únicos que son compatibles con nosotros son los taxis, pero resulta un golpe a la economía viajar en ellos a diario, ya que no es lo mismo ponerle 500 pesos de gasolina al auto para toda la semana e ir a donde queramos, que pagar 500 pesos de taxis que equivalen aproximadamente a 10 viajes únicamente, de tal forma que la otra opción es tomar lo que popularmente llamamos el micro o la combi, pero esto aunque parezca fácil no lo es, para empezar uno tiene que tomar clases de equilibrio en el circo Ataide para poder abordar uno de estos vehículos, además ser muy amigo de un buen quiropráctico para que nos haga un descuento al momento de reparar los daños en el coxis y la columna causados por los topes, baches, malos manejos de los conductores, y la falta de amortiguadores de las unidades, además temo decirles que si miden mas de 160 centímetros de altura es un suplicio sentarse en esos asientos, ya que el espacio entre ellos es tan pequeño que las rodillas terminan cerca de los oídos o golpeándose una y otra vez con el respaldo del asiento de enfrente, eso si, al bajarte supongo tu elasticidad será mucho mejor que la de calles atrás.



Admito que un viaje en transporte público también tiene mucho de pintoresco, desde el compartir el asiento con un señor que va durmiendo y que no se ha percatado que lleva 3 vueltas en la combi, hasta escuchar la plática de las señoras de la banca de al lado, que discuten del precio de la leche y el huevo, critican al marido de la vecina o chismorrean de los hijos de la comadre, y no todo termina allí, tan solo ver las unidades ya es como estar dentro del museo del graffiti (si es que existe alguno), símbolos de miles de colores que nadie entiende, me atrevería a pensar que ni siquiera el que los dibujó, pero estos símbolos no solo están en las paredes de la unidad, sino también en las bancas, en los respaldos y hasta en el techo, sugiero que antes de sentarse verifiquen que la pintura no esté fresca, sino se llevarán algo mas el dolor de pompas al bajar de la unidad, además ahora ya hay unidades que cuenta con un sistema de seguridad máxima, y no se imaginen que están equipadas con cámaras o agentes de la AFI, es solo que ahora tienen vidrios blindados a la antigua, con rejillas o maya ciclónica de pequeñas dimensiones, si me preguntan cual es el fin de esto, podría decir que quizás es para la seguridad del pasajero en caso de un accidente, para que los vidrios no caigan directamente sobre su cara, pero siendo mas realistas lo mas probable es que sea para que cuando la unidad esté parada nadie se pueda meter por alguna ventana y se la roben, pero reconozco que viajar en una de estas unidades es una experiencia similar a la que sienten los extras de las películas de Alcatraz, es como sentirse medio carne de presidio y carne de establo, en resumen, medio reo y medio buey, además sugiero que al momento de bajar, lo hagan con mayor precaución que al subir, pero sin dejar a un lado la rapidez, ya que los conductores suelen tener mas prisa de la que los pasajeros llevan, y se olvidan de verificar al momento de arrancar si los pies del pasajero ya se encuentran fuera de la unidad. Si esto aun les parece poco debo mencionar que nunca falta el vendedor que llegará a ofrece el último hit del momento en formato mp3, o el típico sordomudo que vende libretitas, calendarios o plumas y que les regalará un gracias al finalizar su compra.



No cabe duda, en el transporte público puedes sentir todo tipo de emociones, un poco de dolor, un poco de angustia, un poco de desesperación, un poco de nervios, un mucho de adrenalina y un poco de enojo, y todas por módicos 5 pesos, quien podría decirlo, es como practicar deportes extremos pero sin equipo de protección.



Viajar en transporte público no es la mejor de las experiencias, uno termina perfumado de olores desconocidos, las manos quedan llenas de polvo, suciedad y bacterias, y el cuerpo medio adolorido del traqueteo entre enfrenones y topes volados, no obstante es una forma económica de viajar, con pocos pesos puedes recorrer toda la 11 poniente, todo el boulevard Atlixco y parte del boulevard Norte, toda la 14 sur, etc. en resumen puede visitar la mitad de la ciudad de Puebla, una hermosa ciudad decorada con una arquitectura exquisita, y llena de rincones donde puedes deleitarse con un buen café de olla, unas chalupas, molotes, tostadas, tacos, tamales, atoles, etc., esta ciudad llena de iglesias y campanas, de dulces típicos y adoquines.

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