miércoles, 26 de agosto de 2009

La Mona

Hace algunos días fui a un concurrido evento nocturno lleno de chavitos y chavitas de la ilustre sociedad poblana, me llevé algunas sorpresas, la primera y evidente es que vivimos en una sociedad en la que el alcohol no forma parte de la vitrina lejana e inaccesible de posibilidades para los adolecentes y pubertos, sino que es parte de sus vidas, los chicos y chicas ahora se emborrachan con la tranquilidad que lo haría la hermana de la guayaba y la tostada, y además lo presumen, como si el estado de ebriedad no fuera un estado físico, sino parte de la geografía del país, y con esto no condeno a los morritos que toman bebidas alcohólicas, sino que para mi fue un choque en el tiempo, fue el encontrón con una nueva generación. He de confesar, sin mucho orgullo, que hacia algunos años que no entraba a un antro (fui vecina de Gargamel por un tiempo), y me resultó sorpresivo encontrar a niñas y niños bien, pero bien jarras a las 11 de la noche, lo cual me hace suponer que para la una de la mañana ya habían conversado con el dios de porcelana, espectáculo al cual agradezco no haber sido invitada. Se que en mis tiempos las cosas no eran tan diferentes, coqueterías, fajes, besos, baile, cigarros, autos, antros de moda, etc., pero si admito que el acceso al alcohol era un poco mas difícil, no estaba tan a la mano, quizá era una mezcla de tenerle miedo a nuestros padres y el miedo a las consecuencias propias del alcohol, las cuales empezaban desde el ridículo hasta la cirrosis. Los tiempos cambian, y eso no los hace malos o buenos en computación a lo que vivimos los de generaciones pasadas, simplemente son distintos, y ya que nosotros los ancianos tenemos la oportunidad de comparar, siendo objetiva, ojalá y todas esas libertades que los adolecentes y pubes se han ganado o que simplemente el tiempo y los cambios les han otorgado, se sumen a información y orientación adecuada, para que la sepan aprovechar, vivir y disfrutar, y no terminen tirándola a un bote de basura entre vomito, accidentes automovilísticos y sexo sin protección.

La segunda cosa que me sorprendió, fue que ahora en los antros la moda es vestirse, simplemente vestirse, ya no importa si te queda o no lo que traes puesto, si te ves bien o no, lo importante es vestirte, y que me disculpen todos los asistentes, pero de otra forma no lo entiendo como pudieron salir asì de sus casas, no creo que las chicas digan: voy a ir de antro, me voy a poner algo con lo que no veo bien, o que lo chicos piensen, muy bien, me veo genial con mi estilo de chilapastroso; si bien encontré gente bien vestida, la mayoría de la concurrencia se vistió con los ojos de la seguridad absoluta, chicas con vestidos tipo blusones que las hacían ver gordas o mas chaparritas, shorts con blusas inadecuadas, blusas con cinturones equivocados, jeans con playeras para lavar el auto, tenis para cortar el pasto, etc., se que el aspecto físico es muy importante para mucha gente, es mas me atrevería a decir que miente el que diga que a él el físico no le importa, a todos nos importa, la apariencia es nuestra carta de presentación, desde que vas a una fiesta o al antro, hasta cuando vas a una entrevista de trabajo, eso siempre cuenta, y todos tenemos ojos y somos capaces de hacer juicios y criticas sobre lo que observamos, podrìa asegurar que casi un 90% de la población alguna vez en su vida ha criticado a alguien, lo irónico es que somos incapaces de criticarnos nosotros, de ver con los ojos de la objetividad nuestro reflejo en el espejo, y creanme que la demostración fue ese evento, no todos somos Tim Gunn, pero un poco de objetividad ayuda, desgraciadamente la ceguera empieza dentro de nosotros, nos compramos el aparador completo creyendo que al vestirlo nos veremos tan bien como ese muñeco inerte que mide 50 centímetros de cintura y 180 de altura, pero la realidad es que no es así, y todo esto es no es mas que la introducciòn para una simple recomendación, cuando se vistan para ir a algún lugar (sea el que sea), mirence con los ojos que mirarían a los otros, critíquense, pero hagan lo sin miedo, no habrá nadie allí que los escuche, y si el resultado de la critica es, que bien me veo, salgan y diviertanse, pero si el resultado es diferente, tomense 15 minutos mas y cambien se su atuendo, recuerden que el como se ve uno, refleja como se siente uno, y mientras mejor nos sintamos mas atractivos somos, tanto para nuestros amigos y amigas, como para nuestra pareja, a quien no le gusta estar con gente que se ve bien, que se siente bien, que es segura, y al menos yo no conozco a algún pandrocito que me inspire seguridad o que refleje bienestar. Querer lucir bien no es un pecado, criticar si lo es, pero nadie puede negar que tiene algo de divertido.

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